sábado, 23 de febrero de 2013

ESTÉTICAS DEL DESALIENTO

                                           (Fernando Pessoa)

211.
El entusiasmo es una grosería.
     La expresión entusiasmo es, ante todo, una violación de los derechos de nuestra insinceridad.
     Nunca sabemos cuándo somos sinceros. Tal vez nunca lo seamos. Y aun en el caso de que seamos sinceros hoy, mañana podemos serlo por todo lo contrario.

En cuanto a mí, no tuve convicciones. Tuve siempre impresiones. Nunca podría odiar una tierra en la que hubiera visto un ocaso escandaloso.

Exteriorizar impresiones es más un persuadirnos de que las tenemos que un tenerlas.

212.
Tener opiniones es estar vendido a uno mismo. No tener opiniones es existir. Tener todas las opiniones es ser poeta.

(...)
   
307.    
Ya que no podemos conseguir belleza de la vida, busquemos al menos conseguir belleza del no poder conseguir belleza de la vida. Hagamos de nuestro fracaso una victoria, algo positivo y en pie, con columnas, majestad y aquiescencia espiritual.

     Si la vida [no] nos dio más que una celda de reclusión, hagamos los posible por adornarla, por lo menos, con la sombra de nuestros sueños, dibujos en colores mixtos esculpiendo nuestro olvido sobre la detenida exterioridad de los muros.

     Como todo soñador, sentí siempre que mi oficio era crear. Como nunca supe hacer un esfuerzo o activar una intención, crear coincidió siempre en mí con soñar, querer o desear, y hacer gestos con soñar los gestos que desearía poder realizar.

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