domingo, 24 de febrero de 2013

Descomposición

Mis alas se descomponen en mariposas para abarcar el cielo desde diferentes ángulos. Prefiero las flores por el perfume, el cielo de tan infinito se difumina en mí.
Era entonces una arquitecta que sólo poseía colores para reinventarse, derrame entonces la policromía de esta mañana en las tinajas que se hallaban vacías para condensar el amanecer en una burbuja.¿Qué es el amor? Eso que pasamos por alto, mientras tratamos de buscarlo, aprendimos a denominarlo a base de ansiedades y siluetas, aproximaciones al imposible porque nos enseñaron a no sentirnos merecedores de la grandeza.Así entonces el do, re, mi, fa, sol que salió de una guitarra lo invade todo mientras destella el día, las hojas bailan complacidas sonriéndole a los recuerdos y a los despojos del Fénix que desperezándose mira hacia el cielo, y el mensaje en la botella es sólo tinta derramada, que sólo depende de vos saber a qué te invita…

sábado, 23 de febrero de 2013

LA ANGUSTIA

                              (Paul Verlaine)

Naturaleza, nada tuyo me conmueve, ni los campos
nutricios, ni el eco encarnado de las pastorales
sicilianas, ni las pompas aurorales,
ni la solemnidad doliente de cualquier ocaso.

Me río del Arte, me río del Hombre también, de cantos,
de versos, de templos griegos y de torres retorcidas
que se perfilan sobre el cielo vacío de las catedrales,
y veo con un mismo ojo a los buenos y a los malos.

No creo en Dios, abjuro y reniego de todo
pensamiento, y en cuanto a esa vieja ironía,
el Amor, mejor preferiría que no la mencionaran más.

Cansado de vivir, temeroso de morir, semejante
a un bajel perdido, juguete del flujo y del reflujo,
mi alma para espantosos naufragios se apareja.

De esas cosas que cuentan los parques



Así sentada en el banco, se dio cuenta que se acumulaban sus ideas entre otras centenarias, de cuerpos que reposaron, mientras sus almas se dejaban teñidas en las tablas. No era una actriz, nunca creyó en el talento de interpretar a otros, cuando no había sabido reproducirse a sí misma de forma fidedigna. 
Sonreía ante los recuerdos como una espectadora, podía ver que en momentos usaban mascaras que no les pertenecían. Ella como tantas otras de tan diferentes matices, se vio ante él como una exorcista del destino, creyó firmemente en convivir con los demonios que lo habitaban y se fue entregando a ese papel de enamorada, olvidando que, para quien ignora su problema no existe salvación.
Ella se despojaba de todo para llenarlo, él se hastiaba de artificios para dilatar el vacío. Ella se lavaba el rostro hasta con lágrimas si era preciso, él maquillaba su lujuria, interpretando al Don Juan tan arcaico por miedo a la nitidez.
Ella se creía la mitad de un destino que errabundo suspiro al encontrarla, por la posibilidad ilusoria de hallarse completo. Él, buscaba crear una mujer con retazos de cuerpos diferentes, era un simple despojo que no entendía de todos.
Así sentada en el banco vio, que mientras ella le abrió el alma, él sólo miraba su sexo, se sintió ajena a esa obra y mientras se levantaba, se dio cuenta que era hora de bajar el telón.

ESTÉTICAS DEL DESALIENTO

                                           (Fernando Pessoa)

211.
El entusiasmo es una grosería.
     La expresión entusiasmo es, ante todo, una violación de los derechos de nuestra insinceridad.
     Nunca sabemos cuándo somos sinceros. Tal vez nunca lo seamos. Y aun en el caso de que seamos sinceros hoy, mañana podemos serlo por todo lo contrario.

En cuanto a mí, no tuve convicciones. Tuve siempre impresiones. Nunca podría odiar una tierra en la que hubiera visto un ocaso escandaloso.

Exteriorizar impresiones es más un persuadirnos de que las tenemos que un tenerlas.

212.
Tener opiniones es estar vendido a uno mismo. No tener opiniones es existir. Tener todas las opiniones es ser poeta.

(...)
   
307.    
Ya que no podemos conseguir belleza de la vida, busquemos al menos conseguir belleza del no poder conseguir belleza de la vida. Hagamos de nuestro fracaso una victoria, algo positivo y en pie, con columnas, majestad y aquiescencia espiritual.

     Si la vida [no] nos dio más que una celda de reclusión, hagamos los posible por adornarla, por lo menos, con la sombra de nuestros sueños, dibujos en colores mixtos esculpiendo nuestro olvido sobre la detenida exterioridad de los muros.

     Como todo soñador, sentí siempre que mi oficio era crear. Como nunca supe hacer un esfuerzo o activar una intención, crear coincidió siempre en mí con soñar, querer o desear, y hacer gestos con soñar los gestos que desearía poder realizar.